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Ruta Florida – La tierra es plana…


Fotos

Street Glide 2008 Negra. Una moto nueva inspira respeto. Mi amiga Carmen sacaba su carro del garaje, y despejaba el área antes de sacar su nueva Harley. Antes de acelerar por primera vez, te sientas, mides la altura al piso, visualizas como será una vez que la enciendas y gires la muñeca. Es un momento sublime. La Harley Street Glide nos esperaba en Peterson Harley Davidson of Miami. Allí estaba, negra, limpia, reluciente, con todos esos cromos brillantes que hacen… la personalidad de la marca. Una auténtica belleza americana. El momento de enfrentarla todavía debía esperar. Una interminable lista de papeles, de firmas, fotocopias, decisiones sobre seguro y costos se interponían entre nosotros y retrasaban ese momento esperado. link alterno con las fotos

Finalmente el sonido característico de “potato, potato, potato”. Luego la sensación de manejo. Esa primera impresión fué una revelación. Del respeto casi intimidante que inspiraba estacionada, pasó a mostrar unas maneras dóciles en el manejo muy sorprendente. Esto es un scooter, pensé. Que fácil se maneja. Nada del vertigo de la KTM al llegar a cualquier semáforo. Nada de inestabilidad de todas las motos que he manejado hasta el momento. Con sus 349 kilos a cuestas (550 Kg con nosotros y el equipaje encima) la Harley es una moto bien plantada!! y fácil de manejar.

Este realato. A dos semanas de haber regresado decidí escribir algo sobre el viaje. No es un relato como tal, más bien algunas cosas que resaltan dentro del recuerdo. Lo he dejado varios días pero hoy decidi que debia terminarlo. Ya que como dice a quien siempre cito , “el olvido y la memoria son inventivos”.

Lo más util, El GPS. Rodamos por una pequeña carretera, la pantalla del GPS dice que pronto debo hacer un cruce a la derecha. Pero no veo ninguna vía allí. Y sin embargo, cada vez es igual, la vía finalmente aparece. Allí mismo donde el aparatico lo dice. Entonces, otra carretera nueva y llena de promesas, se abre ante nosotros.

Una autopista es igual a otra. Las rutas secundarias son otra cosa. Cada una de ellas tiene su propio encanto. Descubrir las mejores te transmite esa sensación de “eureka” – como si tu la hubieses inventado!. Descubrirlas es puro trabajo. Primero buscas en Internet las sugerencias de otros riders, ves las fotos en Google Earth, visitas paginas y páginas. Finalmente trazas una vía en el software de ruteo ( Harley Ride Planner) y listo para rodar. Todo esto no serviría de mucho si no se cuenta con ese aparatíco fantástico que es el GPS. En USA por lo menos, ni se les ocurra pasear sin un GPS.

Leesburg, lo mas americano del viaje. Para muestra un botón ( o tres!)

USA sin Beisbol no es USA. En Tampa tuvimos la ocasión de ir con Solangel, Jimmy y Cristopher a ver la pelota. Tampa Rays contra los Medias Rojas de Boston. Tremendo partido. Mathias vive en Francia, así que es poco el beisbol que ve, aún así, le encanta. El último partido que vimos juntos fué en el Universitario de Caracas. Un clásico Leones Vs. Magallanes. Salimos empapados de cerveza. Como debe ser.

En Tampa el ambiente es otro pero igual de animado. Estadio lleno, 60,000 personas. Los Rays barrieron a los Medias Rojas. Ganaron tres partidos seguidos. Mathias se deleitó, con el picheo – impecable – los jonrones, y las atrapadas. Tuvimos suerte, los Rays estaban (y continúan ) inspirados. Mientras escribo estas líneas los Rays juegan contra los Yankees, a quien también le han ganado tres veces seguidas. Los Rays están de primeros en la Este.

La autopista!! Vistas cercanas. El canal derecho de la I95 es cruzado constantemente por carros y camiones que entran y abandonan la autopista. En la zona densamente poblada desde Ft Lauderdale hasta West Palm Beach las rampas de acceso y salida se suceden continuamente. La derecha no es la vía, pensé.

Nos mudamos al canal izquierdo, el HOV(*) como lo llaman, eliminé el problema de los cruces. El tráfico acá era algo más rápido: 60, 70, 75, 80 millas. Bajamos un poco el ritmo y pronto un carro se acerco rápidamente por detrás. Se acerco, y se acercó. Me imagino que su idea era empujarnos. Lo deje pasar. Aumenté el ritmo de la moto para colocarlo a la par del tráfico, pero nuevamente, otro carro decidió tener una vista íntima del trasero de la Harley. 85 Millas, un carro adelante, pegadito; otro atras, tambien pegado. No pude dejar de imaginarme que sucedería si alguien frena. Las motos frenan mucho mas rápido que los carros.

Fuera de USA las motos vamos entre canales, donde es mucho mas seguro. Aquí eso, el “line spliting”, está prohibido. Definitivamente este lugar no es cómodo. Un camión enorme nos pasó, aun a esa velocidad. Su turbulencia movió la maquina y su masa de más de 500 kilos. A partir de alli toda la ruta fué por caminos secundarios.

Manatee Springs, donde nace el rio…

El descubrimiento, manatee springs. En el mar la sal. En la piscina el cloro. En un rio, tal ves el agua es pura, pero que hay aguas arriba?. En manatee spring el agua sale de la roca justo alli. Agua pura y cristalina como comercial de TV. Fría y trasparente. Entre árboles y animales. Si parece la descripción de un hermoso lugar es porque lo es. Manatee spring fué la sorpresa del viaje. Vea las fotos. Que sitio!.

Una salida al camino tierra termino con una caida... la evidencia..

Off road en Street Glide Bad Idea. El GPS anunciaba un cruce a la derecha. Pero en ese lado se abría una vía carente de asfalto. Probar algo de tierra!! Por que no. Un leve inclinación y ya entramos lentamente en el camino de tierra. Apenas cruzamos me percaté, demasiado tarde, no era tierra compacta como había pensado, era arena. Suave y blanca arena. Arena que frena la rueda delantera mejor que las mordazas del freno. Y poco a poco, como en cámara lenta la Glide se fué ladeando. Lenta pero inexorablemente. Nada que pudiera hacer. Y así probamos piso.

Levantar la Harley es otra historia. A la cuenta de tres Mathias y yo lo intentamos. Una , dos tres veces. La máquina ni se enteró. En ese aislado lugar tuvimos suerte ya que un par de vecinos nos vieron, y de distintos puntos acudieron. Uno de ellos, sin mediar palabra, hizo un solo movimiento, y repuso la Harley de nuevo en la vertical. Que fuerza, que vergüenza, nosotros ni la movimos. El moreno de un zarpazo la levantó. La moral del asunto, no saques la moto del asfalto.

Al dia siguiente lo hicimos de nuevo. Esta vez fueron unos cuantos kilometros

Sin embargo al dia siguiente lo hicimos de nuevo. Esta vez fueron unos cuantos kilómetros. Mathias insistió, vamos papa, vamos!!! Admiro su confianza y valentía. :-)

Lo mejor de la moto: el arranque desde cero. Salir de la bomba de gasolina, entrar en la via, primera, segunnda, tercera, acelerador a fondo. Los escapes retumban. Es lo mejor de la Glide. Todo antes de llegar a los infames límites de velocidad. Todo en unos segundos. Es el mayor placer de esta máquina.

En curvas, rápidamente rozan los posapiés. Una impresión la primera vez que sucede. Por lo tanto el ritmo en curvas es tiene que ser moderado. Me gustaron los frenos. El amplio asiento es un cambio comparado con lo breve de la KTM. Los retrovisores son muy pequeños, pero efectivos, muy buenos. Los controles de las luces de cruce son los mejores que he probado. Se quitan al cruzar, y doble click en el mismo boton y se apagan. Mi BMW tiene en cambio tres botones, derecho izquierdo y uno mas para quitarlas. Realmente le sobra uno. El asiento trasero era muy pequeño. Mathias sufrió desde el primer día. En cada semaforo se levantava y hacia piruetas. Otro punto a favor son las luces! Faros que realmente iluminan.

Lo menos útil , la radio!! Si, si que se escuchaba, pero una radio en una moto, no me lo explico. Las llaves de encendido no se quedan pegadas. Se me cayeron el primer día, me dieron un nuevo juego y pase todo el viaje cuidando las benditas llaves. La suspensión es cómoda mientras no caigas en un hueco. El pavimento malo se siente realmente. En resumen, una agradable maquina para usarla en USA, donde las vías son lisas y las curvas moderadas.

Leesburg, you surely dont look like leesburg.. Estaba sentado en la moto con mi laptop en las piernas y el gps en una mano. Sucedió en uno de esos pueblitos de nombres complicados y que mi memoria no mantuvo. Un hombre mayor en una pickup se acercó y me dijo “you surely dont look like leesburg..”. Leesburg es un pueblo en el medio de Florida. Todos los años celebran un festival de motos. Pasamos por alli el viernes, el día que la rumba comenzaba. Nunca había visto tantas motos juntas. Había cientos tal vez miles, no se. Todo el pueblo, cerrado a los carros, estaba atestado de motos. Pero el ambiente es hard. Harlistas duros, tatuajes, cueros, etc. Y por supuesto nada de cascos. Tal vez tenia razón el viejito, después de todo, no lucimos como gente de Leesburg.

Moda Femenina: Leesburg y las decenas de motos que cruzamos durante los fines de semana que rodamos nos dieron una impresión del fenómeno de moda que son ahora las motos en USA. Muchas mujeres por cierto, y no como parrilleras.

El saludo Harley: Cada moto que cruzamos realizaba un gesto, un saludo. La mano izquierda hacia el piso. Drive safely, me imagino que significa. Nos contagiamos y pasamos 10 días saludando motos. Divertido.

La importancia de Dunkin Donuts: Cada vez que nos atacaba el hambre, o el cansancio, buscamos un DD. El GPS es un experto consiguiéndolos, en cualquier sitio. Mathias adora las donuts, y si algo confirmé en el viaje, es que no hay que dejarlo sin comida por más de 2 horas. A sus 15 años, devora y quema la comida con una rapidez sorprendente. Su humor se deteriora a gran velocidad cuando se le vacía el tanque. Así que todos los días visitamos una DD. Descubrimos que no solo las Donuts son buenas allí, ahora hacen hamburguesas, un buen café y están casi todos recién renovados. Great!

El compartir es vivir: Un viaje como este se disfruta desde que comienzas a imaginarlo. Luego lo preparas, reservas la moto, compras las cosas… Cada paso es una oportunidad de alegrarse. Ver ahora las fotos no hace sino prolongar este disfrute. Pero lo mejor de todo, es haberlo hecho con mi hijo Mathias. No porque hayamos hecho algo especial, algo extraordinario, sino porque estuvimos allí compartiendo, viviendo.


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